Alicia Bisso
¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DEL PASADO?
Una tarde hace poco tiempo, entré a la dimensión desconocida. Mejor dicho, me forzaron a entrar por
casualidad. En un solo fin de semana hicieron su aparición en mi vida dos personas de carne y hueso, con un común denominador muy particular, dos letras, que a nadie le gusta escuchar y mucho menos, así, de pronto, al comienzo de lo que podría convertirse en una futura relación: las ex.
Una buena amiga me aconsejó hace mucho: del pasado no se habla ni bajo tortura (resalto en negritas estas tres palabras, al recordar el énfasis con el que repetía este consejo, que ella seguía a rajatabla). Creo, que salvo ciertas condiciones, tiene razón. Después de todo a quién le gusta ahondar en la existencia de la o las personas que han dejado antes que tú su cepillo de dientes en ese baño, es decir, que han querido y sido queridas por él, sí, ése, el que te ha comenzado a llamar por la mañana para decirte que te extrañó durante la noche (mi lado escéptico no puede dejar de soltar una risita sarcástica y pensar: ¿me extrañó mientras dormía?, ¿en pleno estado REM?), que han sido besadas por la misma boca, que en algún momento pasaron la noche juntos, que tenían bromas privadas, apelativos de cariño especiales y anécdotas que no sabe nadie más. La verdad yo no quiero saber nada de ese paquete. Ese es su pasado señor pretendiente, no tiene porqué ser mi presente. Pero él no tuvo la culpa. Leer el resto de esta entrada »
Escrito por teoriadelacomunicacionsise
tuve que hacer un esfuerzo considerable para no dejar salir la risotada burlona que el comentario me produjo.
Ahora nos toca a nosotras. La que jamás ha sido una chica mala, que tire la primera piedra (o bolita de plastilina).
M ya no está conmigo. Hace unos días –luego de comprobar lo distintos que son nuestros estilos de vida y nuestras formas de pensar– resolvimos interrumpir la relación que iniciamos con optimismo hace 60 días. Al parecer, la química inicial –potenciada por un verano fiestero y bullidor– no bastó para que el enamoramiento cobrara fuerza. Así ocurre, supongo. Algunas parejas funcionan, otras no tanto, y otras creen que funcionan aunque sea mentira. La comprensiva M dice que los dos somos responsables de lo que nos pasó. Pero si me pongo una mano en el pecho, tendría que reconocer que fui yo quien avivó nuestras diferencias con mis férreas manías, mi egoísmo y algunas actitudes que no sabría cómo explicar. En las últimas horas he tratado de hacer un examen de conciencia para identificar dónde y cuándo es que exactamente la cagué. El que sigue es un infalible inventario para que tu novia te deje en tiempo récord.